"A mi no me va a tocar"
¡Sí, mi señor!
Un rey ejemplar dicen algunos, por haberle gritado al impresentable de Chavez en una cumbre iberoamericana. A otros les pareció insuficiente, pero España parece que se aúna cuando se habla de la puta monarquía.
Por un lado el venezolano, pretendiendo conflicto, y descalificando un presidente electo (contra mi voluntad) en democracia, al parecer queriéndose ganar el favor de algún afectado por el trío Azores.
Por el otro él, al que hay que escribir en mayúsculas por si te acusan de injuria o sublevación a la corona. Ese jubilado sin problemas de pensión, que en vez de dedicarse a ver obras tras una barrera, la salta para abrir cortinitas de terciopelo que esconden placas con su nombre. Un mártir al que hay que admirar por ser tan campechano, que a veces reniega de su yate, y nos saluda desde un coche cuando sale del hospital de visitar por primera vez a su hija tres días después de haber parido. Ese mismo que no es capaz de ignorar provocaciones de un dictador, e incluso le manda callar por ser el jefe del estado, desde el mismo momento en que a otro dictador (casualidad), se le pasó por la cabeza.
Cuando él aparece, en el pueblo hay tanta armonía que hasta las gaviotas comen rosas. Todos coinciden ahora en concluir que su actuación fue brillante. Es una pena que no me quede la Audiencia de paso a la universidad, sino me daría un paseito, y les propondría a toda esa camada, que dejasen en las manos del que todo lo hace bien, problemas como el terrorismo o la vivienda en España. Haber quien tiene cojones de hacer oposición.
Nota Mental: (CENSURED)
¿Recuerdas Dublín?

Entre estos cajones solo hay cartas, facturas, bocetos y fotos, en las que me detuve haciendo inventario de lo vivido.
De aquel Agosto en Dublín, solo y con miedo mientras de copiloto esperaba la conversación de aquella mujer que me llevaba a su casa, y que nunca hubo. Y de aquel hombre al que falló su subconsciente, al demostrarme que mi visita no era de su agrado. Mientras tanto, una semana después, seguía allí, mirando por la ventana a que el autobús 27 apareciese por el fondo para llevarme a las clases de inglés, y salir corriendo de aquella habitación cargada de ropa de niño sin usar y posters de Tomy and the tank engine, que hicieron preguntarme si aquella silenciosa pareja tenía algún hijo imaginario que mi vista aún no percibía.
Askatasun 29: Acosada.
Veintiun otoños.

La vida de una uva.
Todo es una cadena. Eran Maritxus, la fiesta de la universidad en la que todos salen vestidos de traje que acaban llenando de vino; justo la causa por la que no pude ir. Lo que aquel día iba a ser mi aliado, se convertiría en mi pesadilla: tocaba vendimia en el pueblo.La voluntad.
La del perfume veneno.
Como deseosa de 40 años de venganza, con el wonder-brá amenazando la respiración y la mirada altiva, solo le falta su fusta para dominar a los hombres más que a su situación. El reflejo de mujer fatal con feminismo por discurso, y desengaño como excusa. Víctima de su propio perfil de consumista egoísta y compulsiva, ahora se siente retribuida por una publicidad que apoya sus ganas de comerse el mundo empezando por su sueldo en cosméticos.Utiliza su estrenada libertad para olvidarse de hipotecas y vengarse en el maltrato con maltrato. Nunca vi en un gigoló un superhombre, como nunca veré el mundo por montera en una promiscua mantenida, por mucho que sostenga un martini entre sus dedos y se queje a sus amigas por la insatisfacción sexual provocada por un estúpido marido que no sabe combinar.
Esas Mata Hari convertidas a la vida Bechkam y educadas en el rencor, no han conseguido ni un solo derecho para la mujer, sino desviar una igualdad de sexos que promulgan otros y otras con menos medios y más obligaciones que mantener la fachada arrogante que tanto se aplaude por inercia mas que por mérito.
Tributo.
El baño del caballo Karaoke overkill

-O cantáis bien o fuera de aquí!-Replicó la camarera con gesto rencoroso.
-Perdona, pensábamos que estábamos en un karaoke, ya sabes, donde la gente puede cantar mal.-Respondió Pablo como buen anfitrión de la noche.
Aun no entiendo porque no nos dejaron cantar y eclipsar al espectante público con versiones hardcore de Nino Bravo o Laura Pausinni. O por qué bajaron el volumen cuando cantábamos "Entre dos tierras" de los Héroes. Tuvimos que renegarnos a escuchar a un sudamericano a destiempo, y a su fornida novia con la mano en la oreja a lo Juan Luis Guerra, desafinando orgullosa de su voz; el típico perfil de rechazada de casting que llora en la trastienda diciendo que le han roto su sueño.
Nota mental: ¿Por qué todos los que cantan serios en los karaokes, y no son borrachos ni son japoneses, encajan en películas de Tarantino?
Askatasun 29: El diluvio.

Todo a un eulo.
¿Donde está el pony que me prometisteis?

Benicassim ´07
Nota Mental: Ser hombre, e ir a hacer la compra con el torso descubierto, mayas rosas y gafas de los años cuarenta, no es nada extraño. Ser mujer, quinceañera, actuar como una groupie con espasmos al parecer tampoco ha pasado de moda.
Odio a Animal collective, y esa música repetitiva, creo que hasta los pastilleros les miran con cierta pasividad. Por suerte, me quite el gusanillo viendo a Peter Von Poehl, con su simpatía sorprendiéndose del gran recibimiento, un gran tipo, que sirvió de preparación para ver a uno de mis favoritos: Catpeople. Estos asturianos, a los que ya había visto en Bilbao, me hicieron saltar a lo grande y acercarme a las primeras filas, creo que a parte de sus amigos, yo era de los pocos que conocía sus canciones, aún son desconocidos para lo grandes que son.
Clap Your hands say yeah tuvieron bastantes problemas con el sonido, y no consiguieron entrar en mi ranking por muchas ganas que tuviese de verles, ya estaba en la primera fila, pero aun así pude saltar con "The skin of my yellow country teeth".
Sin pensarlo siquiera y con curiosidad por lo que había oido hablar de él, acabé en primera fila viendo a Patrick Wolf cantando "The magic position", el tipo se bajo del escenario, me dio la mano para impulsarse y lanzarse al público, y de repente al querer regresar al escenario, me lo encuentro encima mío, y un montón de flashes disparando. Resultado: salgo en el periódico del fib detrás de un cantante con el pelo rojo y el cuerpo lleno de brillantina. Un gran concierto.
Hortera innata.

Extremadamente meticulosa, siempre piensa y los demás trabajan. Su casa es como un templo de la pequeña porcelana, las estampas de cristos y las horteras colecciones por fascículos. Le encanta enmarcar todas las fotos de carné y colocarlas sobre pequeños paños de ganchillo encima de la televisión.
Presume de ciudad, pero cuando la visitamos, su mayor reclamo cultural es la planta de cortinas del Corte Inglés, el hábitat donde se mueve rauda y tutea a las dependientas. Como lo hace una invidente, reconoce instantaneamente cuando algo ha cambiado de lugar. Prueba de ello son la cantidad de capas de cortinas con volantes que cuelgan de sus ventanas, por las que apenas se cuelan rayos de luz.
Cuando celebramos las bodas de oro de mis abuelos, solo le faltó calzarse una camiseta roja con el mensaje "organización". Contrató un cura que trajo desde Valladolid, y reservo una capilla por las que nos hizo pasear a todos los nietos bostezando discursos pastelones de homenaje en el que tu abuela llora, y tu abuelo se compadece.
No contenta, pensó en un recordatorio del evento para regalar a las cuñadas, y fue entonces, cuando llegó a la cumbre del mal gusto. Tuvo a mi abuela trabajando durante semanas, preparando su sorpresa, una sorpresa que provocaría pálpitos y malestar a la mismísima Carmen Sevilla:
Nunca he visto caras tan falsas de agradecimiento. Cuando entro en el desván y lo veo allí, esperando a ser colgado cuando la tía Isa nos visite de nuevo, tengo ganas de gritar desesperadamente y pedir clemencia para mi familia.
Morbo asesino.

Aspiraciones confusas.
Malos tiempos para los espontáneos. Hoy en día, lo más importante es desfigurarte a tí mismo para obtener algún punto de interés que llame la atención de alguien, "aunque sea para bien". Me refiero como no, a esta nueva etnia creada entre nosotros, con varias afluentes, que intentan juntarse en un punto común, intentando reunir en sí mismos los más indicativos posibles; Los frikis.
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¿Quien se lleva el pato?
Porque mientras tanto, como hoy he tenido que enterarme, hijos de pequeños empresarios o funcionarios, beneficiarios incluso de descuentos por familia numerosa, y estudiando en universidades públicas pagando solo una matrícula de 600 euros, reciben su regalito de dos mil euros anuales para costear el transporte y material didáctico. Desconozco si es necesario alquilar un Testarrosa para llegar al campus, o si necesitan cuadernos de firma para tomar apuntes, pero aún así me niego a aceptar que yo no tengo derecho a ese dinero por la simple suposición de que estoy en una privada porque puedo permitirmelo, y no por la incapacidad de cursar mi carrera en la pública.
Además tengo que sonreir cuando escucho que este año ha sobrado para pagar unas compras en las rebajas de enero o el billete de avión del viaje de fin de curso, y por dentro seguir pensando que para que derrochar pajas mentales como la de estudiar fuera. Soy hijo de obreros, y es mas importante asegurar los souvenirs de estos pijos subvencionados. No solo hay especulación y paraisos fiscales en la construcción, en la educación también se cuecen habas para el deguste de los mas listos.






