
De vez en cuando, estos políticos con competencias tienen que actuar contra algo de manera ridícula, solo para demostrar que sus ocho horas laborales no se las pasan en el messenger. Esta vez el defensor del menor Arturo Canalda, retira la campaña de Armani Junior por incitar con esta simple foto al turismo sexual. Su decisión se basa en que las niñas han sido cuidadosamente elegidas por sus rasgos para llamar la atención (algo bastante normal cuando se trata de una campaña publicitaria) y porque no llevan demasiada ropa (se trata de la campaña de verano).
No es la primera vez que se retira campañas pulicitaras. Así se hizo con una campaña de Fanta en la que salía un Boy Scout, habiendo sido denunciada por la federación española de estos mismos por dar una imagen dañina para este colectivo, o un anuncio de Bocatta en el que se parodiaba la vida en el pueblo, denunciado asimismo por agreder contra el prestigio de los pueblerinos.
Son solo dos ejemplos más de que las intenciones están en los ojos del observador, y de la falta de vergüenza de unos cuantos a la hora de rechazar asuntos de mayor importancia como las condiciones de muchos niños gitanos en algunas barriadas, la pornografía infantil, o el maltrato hacia niños en algunas guarderías, caso bastante reciente al que al parecer se hizo el sordo este mismo tipo cuando se le mostró un reportaje hace apenas quince dias. El calenturiento hombre además parece tonto, porque con estas medidas no se consigue más que hacer publicidad gratuita de la marca, puesto que lo que anteriormente hubiese llegado a un 10 % de la población en algunas publicaciones, ahora podrán ser puestas a juicio por el 80% .
Al margen de la filosofía y vestimenta de la marca, la ropa es ropa, nada mas, quien quiere la compra y a quien no le guste esta ropa para sus hijas (como sería mi caso) simplemente pasaría la hoja de esa revista, porque ya se sabe, al fín y al cabo "la culpa es de los padres...". Cuando hay algo claramente denunciable, estoy completamente deacuerdo de que se actue, pero la verdad, yo que a lo mejor tengo poco mundo, cuando veo dos niñas extrangeras amigas al lado de un arbol, no me entran ganas de comprarme un billete de avión a Tailandia.